ALTERACIONES DEL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN
Las alteraciones,
anomalías, perturbaciones o trastornos del lenguaje dificultan, de manera más o
menos persistente, la comunicación lingüística, afectando no solo a aspectos
lingüísticos (fonológicos, sintácticos o semánticos, tanto en el nivel de
comprensión y decodificación como de expresión o producción-codificación), sino
también intelectuales y de la personalidad, interfiriendo en las relaciones y
rendimiento escolar, social y familiar de los individuos afectados.
Las primeras
clasificaciones incluían bajo la denominación de trastornos del lenguaje
únicamente las discapacidades referentes a la función motora de los órganos
vocales, excluyendo así perturbaciones centrales, como la afasia. En otro extremo
se sitúan los que incluyen bajo el concepto todas las discapacidades físicas y
mentales que obstaculizan la comunicación verbal, incluyendo la esquizofrenia,
la condición de sordo o hipoacúsico, lo paladar hendido o alteraciones en la
lectura y en la escritura, como la dislexia y la disortografía.
Una posición más
moderada consideraría como trastorno del lenguaje las perturbaciones referidas
específicamente a la producción y a la recepción del habla, condiciones que
excluyen las anomalías del lenguaje que son consecuencia de otros desórdenes,
como las características de la esquizofrenia. También se excluirán los que son
más propios de trastornos de la voz (disfonías y fenopatías), aunque pueden ser
incluidas aquellas alteraciones que, a pesar de ser consecuencia de otros
síndromes clínicos, pueden ser recuperables, o aquellos que son en parte
consecuencia de trastornos propios del lenguaje


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